GRVC

Challenge del Valle del Rift

Competir en bicicleta no es habitual para mí. Pero si una carrera se celebra cerca de donde estoy, soy el primero en apuntarme. Por esto salí en la Challenge del Valle del Rift (aunque no la acabé).

GRVC uno

La Challenge del Valle del Rift (Great Rift Valley Challenge en inglés o GRVC para hacerlo más corto) es una clásica de un día que se celebra desde 2017 en Kenia. Parece corta con sus 120 kilómetros de longitud, pero es dura, muy dura. Reúne dos puertos de categoría especial y un valle tórrido que debilita el ánimo.

La salida es a las 7:30 de la mañana en Biretwo, un enclave pequeño situado al fondo del valle del Rift, a 1200 metros sobre el nivel del mar. A esa hora no hace calor y la carrera empieza con unos 15 kilómetros de falso llano hasta el famoso puente de Chebloch (una atracción turística donde los “Chebloch Divers” suelen saltar al río infestado de cocodrilos ante la atónita mirada de los turistas que han pagado para verlo). Pero, a la hora que pasamos nosotros, ahí no hay nadie y empieza el primer puerto.

Desde ahí hasta la población de Kabarnet son 15 kilómetros de subida sin descanso. Una pendiente media del 5,6% y una cima situada justo por encima de los 2000 metros. Al sobrepasar la población se desciende un poco y se empalma con una carretera secundaria de gran belleza que transcurre dentro de un denso bosque de gran densidad y humedad.

La carretera serpentea y sigue subiendo hasta el punto de giro y avituallamiento situado a 2384 metros sobre el nivel del mar. Durante los últimos 10 kilómetros me he ido cruzando con los ciclistas que ya están volviendo, disfrutando de la merecida bajada. Pierdo la cuenta de cuántos llevo delante pero celebro llegar a ese punto de control y, por fin, empezar a bajar.

Aunque la carretera no está cerrada al tráfico, el domingo a esta hora nos cruzamos con muy pocos coches y las trazadas en el descenso pueden completarse sin sobresaltos. Yo, que llevo mi bicicleta de gravel, consigo una velocidad máxima en el descenso de hasta 71km/h. Según Strava, Salim Kipkemoi (el ganador) ha marcado 87.

A medida que perdemos altura y el sol se acerca al mediodía, el calor es asfixiante. Los poco más de 1000 metros de altura que tiene el fondo del valle equivalen a un terreno desértico, sólo soportado por arbustos espinosos y cabras. Es impresionante cómo cambia el entorno en pocos kilómetros: hace menos de una hora estábamos dentro de una selva, ahora estamos en el desierto.

GRVC dos

Justo antes de cumplir los 100 kilómetros de carrera, la ruta alcance el punto de salida en Biretwo. Es otro lugar de control y avituallamiento antes de empezar la segunda subida fuera de categoría: el ascenso a Iten. También es el punto donde yo he dejado el coche porque… ya me imaginaba que llegaría aquí con las fuerzas justas.

Casi todos los ciclistas han llegado desde Iten en bicicleta y esta fue la recomendación de los organizadores. Dejar el coche en Iten, bajar en bicicleta hasta Biretwo y cumplir con la Challenge del Valle del Rift en su totalidad. Pero yo no estaba tan en forma y lo he dejado al alcanzar Biretwo. Me he ahorrado 25 kilómetros de subida al 4,4%. Una subida que ya hice cuando experimenté rutas imposibles y que completé en 1h42.

GRVC profile

Las fotos de esta entrada son de Enock Kirop (Kimesh Pictures).

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