Migration Gravel Race stage 2

Migration Gravel Race

Las primeras ediciones de una competición siempre implican incertidumbre. Si esta primera edición se celebra, además, en mitad de la reserva Maasai Mara de Kenia, la incertidumbre se multiplica. Pero, cuando todo sale bien, el éxito es absoluto y la demanda para la siguiente edición se disparará. Así fue la Migration Gravel Race de 2021.

Migration Gravel Race

Del 23 al 26 de junio, empezando desde el campamento base “The Wild Hub”, se dio el disparo de salida a una carrera gravel de 650 kilómetros y 8000m de desnivel positivo. El equipo organizativo, con la ayuda de la comunidad maasai local, demostró una capacidad adaptativa deslumbrante. Sólo 5 días antes de la salida, el condado de Bomet entró en estado de alarma por culpa de la COVID19 y las rutas de los días 1 y 2 se tuvieron que rediseñar para evitar entrar en él.

Cada etapa de la Migration Gravel Race era difícil en sí misma. La primera, la más corta (120 kilómetros) presentó viento de cara en los últimos 50. La segunda, la etapa reina, contaba con 170 kilómetros y más de 3000m de desnivel positivo (con casi toda la etapa por encima de los 2000msnm). La tercera, que parecía fácil sobre el papel porque sólo medía 130 kilómetros y tenía más bajada que subida, presentó una superficie muy rota y fue mi calvario (mi pie derecho, que normalmente se quejaba de falta de espacio dentro del zapato, no pudo soportar más el dolor y me bajé de la bici al alcanzar el avituallamiento del kilómetro 60). Por último, la cuarta etapa, fue quizá la más agradable. Aunque medía casi tanto como la segunda, el trazado era por caminos anchos y bien compactados y, por fin, la media de la etapa superó los 20km/h.

La carrera contaba con uno o dos avituallamientos por etapa donde encontrábamos agua, fruta, frutos secos y apoyo moral. El resto debíamos llevarlo encima: herramientas, comida para aguantar las largas etapas y un impermeable por si empezaba a llover (algo que, por suerte, no sucedió). Las etapas terminaban en campamentos montados expresamente para nosotros en mitad de la nada: una tienda de campaña individual para cada participante, duchas de barreño con agua calentada a fuego y letrinas cavadas minutos antes para poder hacer las necesidades.

La comunidad maasai fue imprescindible en esta carrera. Un buen número de ellos patrullaron la carrera con motos de apoyo, otros eran vigías nocturnos previniendo que las hienas se acercaran a los campamentos y otros más se encargaron de hacer llegar el agua para ducharnos cargando barriles en burros y dirigiéndolos hasta nuestra meta diaria.

Durante la cena, que se servía sobre las 6 de la tarde, la camaradería de los 60 participantes se desataba. Se contaban anécdotas del día, se leía la clasificación de la etapa y de la general y se vaciaban botellines de cerveza alrededor del fuego de campo mientras el sol se ponía y los participantes íbamos peregrinando en silencio hacia nuestras tiendas.

A lo largo de los kilómetros vimos cebras, jirafas, elefantes, ñus e, incluso, una pareja de águilas coronadas (Stephanoaetus coronatus) inmaduras. Cruzamos ríos, superamos pedregales y nos quedamos enganchados en terrenos arenosos. Yo, por suerte, no tuve ningún pinchazo pero algunos amigos superaron la docena. Los percances mecánicos estaban a la orden del día. Yo partí parte de un pedal al picar con una piedra a gran velocidad, pero eso no me imposibilitó seguir en carrera. Como decía James Savage, organizador de la Migration Gravel Race, “expect the unexpected”. Recorrer Maasai Mara en gravel es una gran aventura como ninguna otra y casi todo puede pasar.

Water station at MGR day 4

Si me permites un consejo: participa en la próxima Migration Gravel Race. Yo no puedo compararla con otras carreras de bici porque es la primera que hago. Pero sí puedo decir que la experiencia superó todas las expectativas. Y, además, se colabora con una buena causa: dar a conocer la calidad de los ciclistas del este de África y se financia un programa como el de Kenyan Riders.

Si quieres saber más, visita la web de la carrera o escucha los podcast de “Chasing the pelotón” que va publicando Peter Halliwell, uno de los participantes en esta primera edición.

Mi equipamiento:

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